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El juicio contra Manwe Uno y aquello de no creer lo que nadie más creería

7 de diciembre de 2021 - 12:10 pm

En sus argumentaciones finales, la Fiscalía y la defensa de Juan Luis Cornier Torres (Manwe Uno) se enfrascaron en un mano a mano para tratar de que el juez Daniel López González acogiera sus respectivas teorías sobre el asesinato de Valerie Ann Almodóvar Ojeda.

Por una parte, con tono enérgico y dramático, el fiscal Ildefonso Torres Rodríguez hilvanó su hipótesis valiéndose de una presentación en Power Point que incluyó fotos y vídeos que no habían sido proyectados previamente en el juicio contra Cornier, y que le sirvió para repasar las declaraciones de los 10 testigos de cargo. Por primera vez clasificó este caso como uno por violencia de género y, con una foto de fondo de una sonriente Valerie Ann, cerró con la frase “ni una más”.

De otro lado, el abogado Juan de Jesús Vélez Rodríguez adoptó una actitud calmada, que tuvo algunos momentos vigorosos, para resaltar las preguntas que el Ministerio Público dejó sin contestar y tirar al ruedo un escenario que colocaba al novio de Valerie Ann, Osvaldo Antommattei Pesavento, como posible autor del asesinato. Fue su último intento por sembrar duda razonable para salvar a su cliente de la cárcel.

Ahora bien, podría entenderse que este último esfuerzo de las partes no hizo mella en la mentalidad del juez, que debió haber entrado a la sala 606 del Tribunal de Ponce con su decisión tomada pues emitió su fallo de culpabilidad contra Cornier tan pronto la fiscal Marjorie Gierbolini Gierbolini culminó su turno de rectificación pidiendo justicia y reivindicación para la víctima y su familia.

Cornier, de pie junto a sus abogados y habiendo siendo esposado en las manos y los tobillos minutos antes, miró al juez mientras se escuchaba convicto de asesinato en primer grado y una violación a la Ley de armas. No hizo gestos ni dijo nada. En la sala estaba su padre, como cada día durante el desfile de prueba.

Al escuchar el fallo, la madre de Valerie Ann rompió en llanto y alzó ambas manos mientras daba las gracias. Su esposo Eddie, su hija Deddie, su hermano, primo y otros familiares también celebraron la decisión con un abrazo colectivo entre lágrimas.

Deddie Almodóvar Ojeda y Eddie Almodóvar, junto a demás familiares de Valerie Ann, luego de escuchar el fallo de culpabilidad contra Juan Luis Cornier Torres. (Voces del Sur / Michelle Estrada Torres)

Mismo principio, dos vertientes

Tanto el fiscal como el abogado acogieron esa máxima famosa en el plano judicial: no se debe pretender que el juez crea aquello que nadie más creería. Y lo hicieron suyo a conveniencia.

El Ministerio Público planteó que era imposible creer que Cornier no mató a Valerie Ann el 17 de diciembre de 2018 a pesar de haber quedado en encontrarse con ella, darle la localización de su casa, confirmarse que esta llegó allí, que el crimen ocurrió en la sala de su vivienda, que él buscó ayuda de dos personas para limpiar la escena y dispuso del cadáver en Adjuntas.

El fiscal Ildefonso Torres Rodríguez muestra una captura de vídeo donde se ve a Loreinne Bonet Torres. (Voces del Sur / Michelle Estrada Torres)

Lo cierto es que el Estado no ubicó a Cornier en su casa durante el periodo de 23 minutos en que Valerie Ann fue atacada a puñaladas, que fue calculado por el tiempo en que su guagua estuvo estacionada en la barriada Baldorioty en Ponce. La vinculación del grafitero ponceño con el crimen se dio por medio de Carlos Pacheco Santiago, vecino suyo que declaró que este lo buscó para pedirle ayuda porque había matado “a una muchacha”, que cuando entró a la sala de la casa Valerie Ann seguía viva y que Cornier la apuñaló en el cuello para provocarle la muerte. 

La única persona que se posiciona como testigo ocular es usuaria de drogas y tenía alucinaciones ese día, según el testimonio de la entonces pareja de Cornier, Loreinne Bonet Torres. El abogado calificó a Pacheco, conocido como Amarillo, como un testigo mendaz: “Carlos, que alucina bajo drogas, es el testigo estrella de la fiscalía”.

También catalogó como mentirosa a Bonet, quien declaró que Cornier le dijo dos veces haber matado a Valerie Ann, y señaló que ambos coacusados ajustaron sus versiones a los intereses de la Fiscalía para no ir presos. A los dos se les archivaron los cargos luego de prestar testimonio en verano pasado.

El abogado planteó que el Ministerio Público no presentó otra prueba inculpatoria directa y que se concentró en inflar su caso con evidencia correspondiente al delito de destrucción de pruebas, por el que Cornier tenía intención de declararse culpable y que los fiscales le archivaron a modo de estrategia.

“Ante la debilidad en el cargo de asesinato, la Fiscalía presentó prueba de otro delito. Y lo ha estado haciendo para tatar de probar el caso de asesinato por inferencia y suposición… Su intención es que se suponga que si la asesinaron en la casa de Cornier fue porque él lo hizo, que se suponga que si se dispuso del cadáver, si él lo hizo fue porque también la asesinó. Porque realmente en cuanto al cargo de asesinato dependía de estas inferencias”, sostuvo Vélez Rodríguez, quien opinó en, al menos, cuatro ocasiones que el Estado no probó el delito de asesinato más allá de duda razonable.

El abogado Juan de Jesús Vélez Rodríguez se dirige al juez. Le observan Juan Luis Cornier Torres y sus colegas José Colón Pérez y José Figueroa Zayas, así como los fiscales. (Voces del Sur / Michelle Estrada Torres)

El abogado también hizo otros planteamientos para dar a entender que el crimen lo cometió Osvaldo Antommattei o un desconocido. Dijo, entre otras cosas: que Valerie Ann compartía con Cornier y no le temía, que este no tenía motivos para matarla, que a la casa de Cornier se podía entrar sin llave, que el crimen lo tuvo que haber cometido una persona corpulenta o incluso dos personas, que Antommattei celaba y controlaba a Valerie Ann, y que el “over kill” del que fue víctima la universitaria sangermeña ocurre con frecuencia en casos de violencia doméstica. 

Agregó que Valerie Ann tenía perfil genético de más de una persona en una mano y de más de dos personas en la otra, y que la Fiscalía no acogió la recomendación del serólogo forense Roberto López Arroyo para hacerle análisis de ADN mitocondrial en Estados Unidos a un pelo levantado de un ‘foam’ y un pelo recuperado del antebrazo izquierdo de la artista, que no pudieron ser analizados en Puerto Rico por no tener raíz.

Réplica de Fiscalía

Gierbolini, quien es la jefa de los fiscales en la región de Ponce, se hizo cargo del turno de rectificación y afirmó que los planteamientos del abogado defensor eran insólitos.

“Después de casi tres años del asesinato de Valerie Ann, de más de 25 testigos estipulados, de más de 900 piezas de evidencia, estamos hoy en la etapa final de todo este proceso. Y a estas alturas este señor [Cornier] trae dos nuevas teorías a este tribunal. No le han bastado las cinco versiones que ha dado. Hoy a través de la defensa quiere traer dos teorías nuevas: una, que llegó a su casa, encontró el cadáver y como es una persona caritativa lo recogió y se lo llevó, y la otra es que el novio la asesinó en la casa de él y se la dejó de regalo”, manifestó la fiscal.

“Lo único que esas teorías muestran es una persona que no muestra responsabilidad, que anda buscando a quién echarle los veinte porque él no es suficientemente hombre para aceptar lo que hizo, para asumir su responsabilidad”, añadió.

Juan Luis Cornier Torres. (Voces del Sur / Michelle Estrada Torres)

Gierbolini insistió en que resulta “absurdo” pensar que Cornier encontró un cadáver en su casa y no alertó a las autoridades.

“Que yo llegue a mi casa y me haga cargo [de la persona muerta], pero no llame a la Policía, a un amigo o a mi familia. Eso es lo que es totalmente absurdo. Nadie en su sano juicio y con dos dedos de frente hace una cosa así, pero los compañeros [abogados] quieren que piensen que sí”, afirmó.

La fiscal también dijo que no existen pruebas que respalden, por ejemplo, que Antommattei fue el asesino. Esto, ya que la defensa sugirió que los rasguños que este presentaba en los antebrazos se pudo haber propinado Valerie Ann en un intento de defensa.

“El cuerpo [de Valerie Ann] no tiene heridas de defensa, así que no puede ser cierto la teoría de que Osvaldo la mató”, indicó la fiscal haciendo referencia a la conclusión de la patóloga Rosa Rodríguez.

Gierbolini puntualizó que Cornier tiene historial de violencia doméstica, incluyendo una convicción por este delito, y teorizó que el grafitero podría haber tenido intención criminal desde antes de encontrarse con su amiga.

“Esta es una joven que simpáticamente se encuentra con su amigo, amante o examante. Lo que pasa es que ella estaba hablando con su examante y él estaba hablando con su víctima. Ella fue a entregarle unas cosas y él fue a asesinarla”, expresó.

Valerie Ann Almodóvar Ojeda. (Facebook / Vale Almodóvar)
Valerie Ann Almodóvar Ojeda. (Facebook / Vale Almodóvar)

Valerie Ann Almodóvar Ojeda tenía 23 años de edad y estudiaba comunicaciones en el recinto de Mayagüez de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico. También era chef, actriz y productora teatral. Fue asesinada de 38 puñaladas en la casa de Cornier en la barriada Baldorioty en Ponce la tarde del 17 de diciembre de 2018. Luego, Cornier -ayudado por Carlos Pacheco Santiago y Loreinne Bonet Torres- limpió la escena, envolvió el cadáver en bolsas plásticas y un edredón, y lo lanzó a orillas de la carretera 518 en el barrio Garzas de Adjuntas.

Vídeos tomados de cámaras de seguridad evidenciaron los movimientos que hizo Cornier a bordo de la guagua Nissan Pathfinder de Valerie Ann luego del crimen. El vehículo fue ocupado en la marquesina de su casa.

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Michelle Estrada Torres
Periodista y profesora oriunda de Ponce, Puerto Rico. Su experiencia periodística incluye trabajo reporteril, investigación, edición; producción de textos, fotos y vídeos; y cobertura multimedios y multiplataforma. En Inter Ponce imparte cursos de periodismo y medios de comunicación.