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Concluye atropellada temporada para los Leones

18 de mayo de 2016 - 9:30 am

Una gran fiesta de pueblo enmarcó el inicio de la temporada en el Auditorio Juan “Pachín” Vicéns cuando, tras meses de incertidumbre, los Leones de Ponce comenzaron su participación en el actual torneo de baloncesto local. Esa noche, el quinteto sureño fue sorprendido por los Santeros de Aguada con una derrota que fue el preámbulo de una temporada llena de grandes retos, los cuales fueron enfrentados con gallardía tanto por la gerencia como por los jugadores.

Casi tres meses después de aquella noche de apertura, el final del torneo 2016 llegó para los Leones anoche, con la eliminación en cuatro juegos ante los Capitanes de Arecibo en los cuartos de final del Baloncesto Superior Nacional (BSN).

“Agradecido por la experiencia, agradecido por haberlo hecho en familia. Agradecido por los amigos que se vuelven hermanos y por los nuevos amigos que apoyaron durante toda la marcha y se lo vivieron con nosotros. Fue un reto grande, que nadie quería, pero cuando se siente por una ciudad, se ama el baloncesto y se cuenta con el apoyo de la familia todo es posible. Como ponceño es difícil aceptar cualquier derrota, pero la razón me dice que la victoria se logró en enero cuando a solo minutos del receso, y casi sin equipo, no se dejó morir el baloncesto en Ponce”, expresó el apoderado del equipo, Gerardo Misla Villalba, en su perfil en la red social Facebook.

Las palabras del apoderado resumen meses de ardua labor ante los desafíos que enfrentó el equipo a lo largo del torneo.

Previo al inicio de la temporada, la participación de la franquicia ponceña era una de las grandes interrogantes para la fanaticada del BSN, pese a haber ganado el título los pasados dos años, debido a la ausencia de una o varias personas que se hicieran cargo del equipo. Con apenas un mes para el inicio del torneo, el colectivo de hermanos ponceños Misla Villalba aceptó el reto y tomó las riendas del equipo, sabiendo muy bien que tenían el reloj en su contra y que al conjunto le faltaban piezas vitales que le permitirían aspirar a mantenerse en el tope de la liga.

Ensamblaje en contra del reloj

Con pocas semanas de preparación, la nueva gerencia logró acuerdos con dos de los nativos más importantes del equipo, el armador Carlos Rivera y el alero Ángel Daniel Vassallo, al firmarlos por tres años adicionales. Rivera, junto a Carlos Emory y el veterano Jowhen Villegas, estarían presentes con los Leones desde el primer día de juego, mientras que Vassallo se integraría a los Leones una vez concluyera su participación en la liga de baloncesto francesa.

Luego de asegurar dos de sus jugadores principales, los nuevos custodios del equipo ponceño tomaron la determinación de ejecutar un cambio que estaba sobre la mesa desde la pasada campaña: enviar a Santurce al copioso anotador Mike Rosario, una de las figuras claves de la ofensiva de los Leones en los pasados tres años. Concretado el cambio, Ponce tendría los servicios del delantero Dallas Logan, quien estuvo disponible desde el primer día, e Isaac Sosa, quien fue presentado con bombos y platillos como uno de los mejores trespuntistas de Puerto Rico y atravesaba una destacada participación en la liga de Brasil.

El equipo luego seleccionó a tres prometedores novatos en el sorteo de jugadores de nuevo ingreso: el armador T.J. Curry; el escolta Carlos Lanauze, hijo, y el uruguayo de raíces boricuas Marcel Souberbielle.

Con el elenco de jugadores nativos ya completado, los Leones pactaron con el refuerzo latinoamericano Johan Petro con la esperanza de tener una figura fuerte debajo del canasto, y con el escolta Von Wafer, en quien recaería el peso de la ofensiva, ya que el estadounidense venía de promediar 27.6 puntos por juego en la Liga de China.

Un tercer refuerzo, Dominic McGuire, comenzaría con el equipo desde el primer día, pero su debut en el uniforme rojo y negro se retrasó luego de que sufriera una dolencia en un pie.

Lesiones

Tras la primera derrota en la Casa de Pachín, los Leones sufrieron una de las bajas más significativas de la temporada cuando Wafer, quien había anotado 30 puntos ante los Santeros, se lastimó en el mismo primer parcial del próximo compromiso de los Leones en Guayama.

Varias semanas después, el escolta intentó regresar a jugar con la escuadra del dirigente Nelson Colón, pero la magnitud de la lastimadura fue tal que lo sacó de juego definitivamente, por lo que tuvo que ser sustituido por el veterano James Maye.

En el próximo juego, en Mayagüez, Ponce volvió a sufrir otra baja crucial cuando su estelar armador Carlos Rivera también se lesionó, razón por la cual estuvo fuera de juego por más de 10 partidos.

Pobre desempeño de refuerzos

Durante el primer mes del torneo, Ponce no obtuvo el desempeño que esperaba del centro Johan Petro, promediando solo 6.9 puntos y apenas 4.5 rebotes por partido. Mientras, las estadísticas reflejaban cómo los campeones era dominados ampliamente por sus oponentes en rebotes y puntos en la pintura. Tras una exhaustiva búsqueda dentro del limitado mercado de jugadores refuerzos disponibles, el equipo contrató a Daniel Orton, quien también fue una decepción al acumular 8.3 puntos y 5.0 rebotes. Tras solo cuatro partidos, Orton fue reemplazado.

McGuire se integró al equipo, pero ante el pobre desempeño de los hombres grandes tuvo que salir de su posición natural y ayudar en la defensa debajo del canasto, donde hizo lo que pudo. En el otro lado de la cancha, aportó moderadamente en la ofensiva, aunque fueron muchas las ocasiones en que provocó la pérdida de la posesión del balón con malos pases y otros errores. Asimismo, falló muchos tiros en penetraciones que no fue capaz de completar.

Cambios en busca de una reacción

En medio de todo esto, la gerencia envió a Logan a los Atenienses de Manatí a cambio del armador Jonathan García, en busca de alguien que pudiera manejar la ofensiva del equipo en lo que Rivera se recuperaba, y también contrataron al delantero Angelo Reyes con el objetivo de fortalecer la zona de la pintura.

Ambas medidas dieron resultados a medias, ya que los Leones continuaron perdiendo más juegos de los que ganaban, lo que los mantuvo durante gran parte del torneo en los últimos lugares de la tabla de posiciones. En varias ocasiones, el equipo se acercó al octavo lugar con rachas de dos victorias, pero volvía a caer.

La racha de seis victorias

Poco a poco, las cosas fueron cambiando para el equipo. Llegó Carlos Rivera y Vassallo se integró a los Leones más temprano de lo esperado luego de que la muerte de su padre pusiera fin a su participación en la Liga de Francia. El novato Souberbielle y Sosa hicieron lo propio para el mes de abril.

A solo semanas de concluir el torneo y con dudas sobre su clasificación, la gerencia salió de Orton y trajo a Denzel Bowles. Por otro lado, sustituyó a McGuire por Devin Ebanks.

Con un equipo completo, el dirigente Nelson Colón tuvo finalmente todas las piezas de juego disponibles y logró ingeniárselas para comandar una sorprendente racha de seis triunfos al hilo, que sacó a los Leones del fondo y los colocó en el quinto lugar, con la posibilidad de terminar el periodo regular entre los primeros cuatro equipos. En este avance, Bowles lució imponente, mientras que figuras como Souberbielle y Emory demostraron su calibre.

La racha prácticamente aseguró el pase de los Leones a la postemporada y avivó a una fanaticada que estaba deseosa de demostrar el orgullo ponceño que tanto la caracteriza.

El fin del reinado

Tras dos semanas de triunfos, los Leones concluyeron la temporada regular con dos aplastantes derrotas, una en la Casa de Pachín frente a los Atléticos de San Germán y la segunda ante los Capitanes en Arecibo, a quienes terminaron enfrentando en los cuartos de final al concluir en sexto lugar.

Los Capitanes, equipo que los Leones sacaron de carrera por los pasados tres años, dominaron a los Leones en prácticamente todos los aspectos de juego en los primeros tres partidos de la serie, y luego fueron a Ponce a sacar el cuarto y último choque en tiempo extra por solo un punto, 115-114.

Aun en la derrota, en sus últimos dos juegos de la temporada, los Leones demostraron su gallardía. Pese a encontrarse abajo por más de 20 puntos en el cuarto parcial del tercer choque, lograron acortar la distancia y sucumbir por solo seis tantos, mientras que en el partido final se mantuvieron batallando hasta el segundo final.

En esta temporada de altas y bajas, Vasallo fue el mejor anotador de los Leones con un promedio de 24 puntos por juego, seguido por Ebanks con 23.

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Pedro Menéndez Sanabria
El periodista ponceño Pedro A. Menéndez Sanabria ha trabajado en medios nacionales y regionales en Puerto Rico por más de una década. Fundó vocesdelsurpr.com en el 2015 y actualmente funge como su coeditor. También ha sido profesor en la Universidad Interamericana de Puerto Rico en Ponce.